Esta es la adaptación cristiana de “Despacito”

“La triple L”: Luisto y los hermanos Llandres. Tres chicos, una guitarra y un coche. Ah, y una cruz en el retrovisor. El modesto escenario no impide que la última versión del tema del año esté ya circulando como la espuma en Internet. Si cambiamos Despacito por Resucito y a Luis Fonsi por estos tres jóvenes madrileños, el resultado es un vídeo que ya han visto casi 350.000 personas en apenas tres días.

En una semana marcada por ese remix con acento anglosajón firmado por Justin Bieber (con bailecito robótico incluido), sólo una versión castiza (¿o casta?) sobre ruedas de la balada podía causar tanta expectación en España. Dicho y hecho. Donde antes había lujuria, ahora hay devoción. Donde antes había una mujer ahora hay un mesías. Y donde antes había “despacito” ahora hay… sí, “resucito”.

Sí, ya se que llevas un rato amándome, quiero dedicarte esta canción”, arranca el tema, como anticipando lo que está por venir, “Muéstrame el camino hacia el perdón”. La canción va subiendo hasta que llega la antesala del estribillo, ya saben, cuando la cosa se anima: “Tú, tú eres el mesías, el vino y el pan. Nuestro redentor, camino y la verdad, subiste a esa cruz para cambiar el mundo”.

“Nos has dejado en tu libro escrito”… Y aquí viene: “Resucito, que me crucifican pues yo resucito, yo morí por ti y por todos tus amigos y entré en tu vida mediante los cursillos”. Un auténtico alegato a la educación cristiana que ya han compartido multitud de colectivos religiosos. Es meritorio, desde luego, este resumen de la vida de Cristo en lenguaje millenial, con versos tan sugerentes como éste: “Fui a Jerusalén montado en un burrito, pero al tercer día la lié un poquito”.

“Pedrito, pedrito…”

¿Qué pensaría el Papa Francisco de todo esto? De momento, parece que esta bachata católica ha caído de pie. En los comentarios, pura alegría y exaltación del sentimiento religioso. “Nadie dijo que ser Joven y Católico debe ser aburrido”, sugiere una usuaria. “Qué manera tan maravillosa de evangelizar”, alaba otra.

Pedrito, Pedrito, ya cantó el gallito/ y tú me has negado poquito a poquito./ Te hago esta promesa, tú ten la certeza/ que sobre esta piedra construiré mi Iglesia.

 

Fuente: El Mundo

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