Fundación Castillo Córdova contribuye a mejorar la nutrición y la salud de la población vulnerable de la aldea Tzununá gracias a programas de educación alimentaria

Ciudad de Guatemala. En cuatro años Fundación Castillo Córdova, brazo social de Cervecería Centro Americana S.A., contribuyó a la reducción del 5.2 % de desnutrición crónica y a reducir la anemia de los niños en la aldea Tzununá. Esto significa que de la prevalencia de 76.5 % de desnutrición crónica que existía en 2013, el porcentaje se redujo a 71.3 % en el 2016.

Según los resultados de las Encuestas Nacionales de Salud Materno Infantil -ENSMI-, la desnutrición crónica en niños menores de 5 años ha disminuido 17% en 49 años, de 63.5% en 1966 a 46.5% en 2014-15, lo cual representa una reducción anual del 0.3 %. En el caso de Tzununá la disminución de 5.2 % equivale a 1.3 % anual, mientras que Chile ha logrado un 0.85 % y México un 0.55 % anual, de acuerdo a análisis de datos presentados por el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia –Unicef– y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO–.

Fundación Castillo Córdova logró ese resultado por medio de diversos programas ejecutados como parte del “Proyecto de Desarrollo Comunitario Microcuenca Tzununá”, implementado en dicho lugar desde el 2012. Este constituyó cinco áreas de trabajo, entre las cuales se incluyó el eje de Salud y Nutrición con el fin de reducir las alarmantes cifras de desnutrición en la zona, las cuales evidenciaron un 78 % de desnutrición crónica infantil de los niños menores de 5 años según el censo de peso y talla realizado por el Ministerio de Salud y un 80 % según la última evaluación nutricional en la población escolar realizada por la Fundación.

Para contrarrestar el problema, Fundación Castillo Córdova, con el apoyo de otras entidades de servicio social y empresas comerciales, diseñó tres programas enfocados en educación alimentaria: Programa de los Mil Días; Programa de Alimentación Escolar y el Programa de Mejoramiento de los Servicios Básicos de Salud.

Cada uno se ejecutó con acciones puntuales que buscaron iniciar un proceso de cambio de comportamiento en temas relacionados con salud, nutrición y buenos hábitos de higiene. Se dirigieron especialmente a mujeres en edad fértil, mujeres embarazadas, niños menores de 5 años y niños en etapa escolar.

 

Una ventana de oportunidad – Programa de los Mil Días

La fase más importante y decisiva en el crecimiento y desarrollo de un niño inicia desde la etapa fetal hasta los cinco años. Por eso, se buscó mejorar el estado nutricional de mujeres embarazadas, lactantes y niños de 0 a 5 años, a través de una intervención integral de nutrición, alimentación y educación para iniciar un cambio de comportamiento y capacitación productiva, enfocada en la ventana de oportunidad de los mil días (comprendidos entre los nueve meses de embarazo y los primeros dos años de vida), los cuales son clave para lograr el máximo crecimiento del cerebro del niño.

Para llegar a la mayor cantidad de personas, se construyeron cinco minicentros de Capacitación y Nutrición en Tzununá, donde a diario asistieron mujeres en edad fértil, embarazadas, lactantes y niños de 0 a 5 años para recibir talleres sobre temas de mejoramiento de vida, productividad y capacitaciones de cocina y nutrición. Durante ese tiempo, las madres eran suplementadas con Incaparina, Alimento Instantáneo Nef y menús nutritivos para mejorar su estado nutricional.

Según las últimas evaluaciones realizadas, el Centro de Salud reportó una reducción del 12 % de la incidencia de la desnutrición crónica en niños menores de 5 años. Esto significa que más niños nacen libres de desnutrición crónica en Tzununá gracias a las intervenciones del programa.

 

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Escuelas saludables – Programa de Alimentación Escolar

Este programa requirió la colaboración activa y coordinada de la comunidad para trabajar en temas de desnutrición aguda, anemia y evitar la desnutrición crónica. Durante todo el ciclo escolar se brindó una refacción a base de Protemás, Incaparina y NEF, que aportaba el 20 y 30 % de los requerimientos dietéticos de energía y proteína de niños en edad escolar. Los menús fueron cuidadosamente diseñados por nutricionistas expertos y su preparación fue voluntaria, por las madres de los niños.

El programa no solo buscó proveer la alimentación escolar, también incluyó capacitaciones a los directores, maestros, alumnos y padres de familia para fomentar el cambio del comportamiento en temas relacionados con salud, nutrición y buenos hábitos de higiene.

Más de 1100 niños de primaria y secundaria fueron atendidos diariamente desde el inicio del programa para mejorar su estado nutricional. En total, esto consistió en 792 000 desayunos nutritivos brindados durante los cuatro años.  Esto trascendió en la reducción del 8 % de deserción escolar del 2011 al 2016 (del 12 % al 4 %, respectivamente) según datos oficiales del Ministerio de Educación. También se mejoraron los niveles de hemoglobina, lo cual redundó en la erradicación de la anemia en los niños que iniciaron el programa.

“Estamos satisfechos por los resultados positivos porque logramos mejorar gradualmente el nivel de desarrollo y el desempeño académico de los alumnos. Creemos que, de alguna manera, esta intervención cambiará el futuro de los niños”, indicó Eduardo Castillo Di Vito, director del Proyecto Tzununá.

 

Bienestar integral – Mejoramiento de los Servicios Básicos de Salud

Para mejorar el estado de salud de la comunidad se construyó y equipó un Centro de Salud de primer nivel, gracias al apoyo logístico y monetario de más de 4000 colaboradores de Cervecería Centro Americana, S.A. y sus distintas empresas, quienes de forma voluntaria realizaron aportes hasta completar la inversión requerida.

También se construyó un Centro de Recuperación Nutricional (CRN), el cual fue requerimiento directo de la Dirección del Área de Salud de Sololá. El CRN es referencia para todas las comunidades vecinas, ya que el más cercano está en Chimaltenango, por lo que la capacidad de cobertura de casos es muy amplia.

Algunas actividades que se implementaron para fortalecer los servicios fueron las capacitaciones constantes a los educadores, enfermeras y comadronas sobre el correcto monitoreo de peso y talla; estimulación temprana, así como nutrición e higiene. Además, se incrementó el personal especializado de salud para ampliar la atención en odontología, psicología, nutrición y pediatría.

“Somos testigos de la transformación de Tzununá y eso es lo que importa más que las cifras. Nosotros facilitamos metodologías y recursos, pero ellos son los protagonistas de este gran cambio que surge del interés genuino por tener un mejor futuro”, concluyó Castillo Di Vito.

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