¿Orgasmo intelectual?

| Por:  Ana Julia Solís |

Tiempo atrás me encontré a tomar un café con un amigo. Durante el transcurso de la amena plática que tuvimos, le comencé a describir al hombre de quien en ese momento me encontraba enamorada. Le dije su nombre, así que no hizo falta decirle cómo era físicamente ya que él también le conocía, pero cada vez que me refería a él, insistentemente, lo que yo más destacaba era su inteligencia. Volvíamos a la charla y yo repetía, incansablemente, que lo que para mí lo hacía súper atractivo era su inteligencia. En fin, lo dije tantas veces que, creo lo cansé, que, para poner coto a mi necedad, con tono irónico y dibujando en sus labios una media sonrisa, me dijo: –Si tanto te gusta su inteligencia ¿qué es lo que pretendes? ¿Acaso buscas tener con él un “orgasmo intelectual”?  Su pregunta me dejó sorprendida, no la esperaba y después de un prolongado silencio le respondí: –¡Sí!

Más de una década después conversando con otro amigo, solo que ahora lo hacía a través del WhatsApp, le lancé una afirmación provocadora sobre el sentido de nuestra existencia, con el propósito de iniciar un debate, pero él no lograba comprender por qué yo estaba queriendo discutir, en ese preciso momento, sobre temas, para mí profundos y para él tan de poca importancia. Así que no pude avanzar en el debate por lo que finalicé diciendo que lo que yo buscaba con ese intercambio de mensajes era únicamente alcanzar un “orgasmo intelectual” a lo que respondió sorprendido: –¿Qué es eso? A lo que parca contesté: –Un día te lo explicaré.

¿Qué es eso de “orgasmo intelectual”? Como seguramente señalaría Umberto Eco, son sencillamente dos términos que no van juntos y que tampoco caen en la definición de oxímoros, porque no son términos necesariamente contradictorios.  Sinplemente para mí es la forma provocativa de describir el placer que me causa debatir sobre cosas trascendentes, desgastarme en argumentos para demostrar que tengo razón sobre algún tópico, que quizá al resto de la humanidad no le importe.

Por otro lado, también tengo constantes “orgasmos intelectuales” cuando leo a: Gabriel García Marques, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende, Umberto Eco, Juan Rulfo, Miguel Ángel Asturias, Noam Chomsky, Stephen Hawking, Carl Sagan, Jüger Habermas, Armand Mattelart, Rolf Wiggershaus, J. B. Thompson, Mario Benedetti, Pablo Freire y muchos, muchos más… Porque como bien reza la sabiduría popular: “leer es un placer”. Así que en este nuevo año le deseo muy profundamente que la vida le conceda muchísimos “¡orgasmos intelectuales!” ¡Feliz año!

Imagen: fondosdepantallahdgratis.org

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