El Aguinaldo y “La cuesta de enero”

| Por: Lic. Antonio del Cid |

Hace algunos meses, mientras en la empresa nos preparábamos para una conferencia que uno de los socios daría, se trajo a colación la famosa frase utilizada para señalar lo difícil que es (financieramente) empezar cada año; quizá por los pagos “de cajón” de la educación de nuestros hijos o bien por el mal uso del tan esperado (y efímero) aguinaldo.

Lo cierto es que la mayoría de guatemaltecos (yo, el primero) tomamos decisiones no muy sabias (para los demás) en cuando a la utilización de ese sueldo adicional: la compra de electrodomésticos que no necesitamos, irnos de viaje a alguna playa de arena blanca o “invertirlo” todo en regalos para nuestros seres queridos; sin embargo, es contrastante lo que todo mundo aconseja pero pocos hacen, es decir, si le preguntamos al común de los transeúntes (hoy) lo que deberíamos hacer con nuestro aguinaldo, seguramente nos contestará una falacia utópica como: “hay que ahorrarlo, guardarlo, meterlo al banco”. Posiblemente si nos encontramos con el mismo transeúnte dentro de un mes y le cuestionamos esta vez acerca de cómo utilizó su salario extra, apostaría la mitad de mi sueldo de enero (quizá más preciado y esperado que el mismo aguinaldo) a que respondería que lo gastó en comidas, regalos y salidas con su familia.

¿Qué tiene de malo gastar lo poco que tenemos sin miras al futuro cercano? La respuesta correcta sería “depende”, como en sinnúmero de ocasiones. Si analizamos la situación desde una perspectiva puramente financiera, la respuesta es bastante clara: es un error garrafal y estamos condenados al infierno de los pagos y números rojos por el resto de nuestras vidas.

Pero si profundizamos en el aspecto humano de la situación, quizá nos demos cuenta que el común de los mortales en nuestro país, rara vez posee un “exceso” de dinero que pueda gastar en diversión para su familia, y entiéndase diversión no como un viaje a Disney o a Punta Cana, sino como un día en la playa comiendo sánguches y bebiendo Coca-Cola en medio del tumultuoso Puerto de San José, o podría ser una visita al IRTRA de Agua Caliente para disfrutar de las piscinas después de hacer “cola” por un buen rato y siempre pendientes de los maletines y mochilas, para no extraviarlos; en fin, la realidad es que sí depende de la perspectiva en que se analice la situación.

Nuestra observación debería incluir también que para la mayoría de guatemaltecos con trabajo formal, que perciben el sueldo mínimo, quizá es la única oportunidad en el año en que pueden comprar regalos a sus hijos, y ver la emoción con la que destruyen el empaque. Posiblemente otros, ven la ocasión para saber lo que se siente ir a un buen restaurante con su novia y ordenar lo más caro del menú (o cualquier cosa, en su defecto), y habrán quienes esperan la época para poder hacer una gran reunión en casa con todos los familiares.

Para concluir, si bien el consejo financiero siempre debe ir enfocado al ahorro o inversión (cosa nada novedosa) y a prepararse para la “cuesta de enero”, personalmente creo que también es un momento para compartir con la gente que más queremos, un momento para darnos un gusto o viajar hasta lo más lejano que nuestra billetera permita. Así que la recomendación que encuentro más acorde para la ocasión es justamente salomónica: guardar una parte y gastar otra (claro, cada quién verá qué parte ahorra y cuál gasta). Ya que al ahorrar, no nos olvidamos del futuro; y gastando, nos acordamos de vivir el presente.

Autor: Lic. Antonio del Cid
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