La Madre Teresa de Calcuta ya es Santa

  • Unas 100.000 personas de todo el mundo, entre ellas la Reina Sofía, asisten a la ceremonia de canonización en el Vaticano
  • El Papa canoniza a la santa de los pobres

El Vaticano. La Madre Teresa de Calcuta, que dedicó su vida a los pobres, ya es santa. El Papa Francisco pronunció en latín a las 10.45 horas de este domingo la fórmula de canonización en una plaza de San Pedro del Vaticano a reventar de fieles venidos de todas partes del mundo, y que recibieron las palabras del pontífice con una gran ovación y aplausos.

Se calcula que al menos cien mil personas asistieron a la ceremonia de santificación de la monja albanesa, entre ellas trece jefes de Estado y veintidós delegaciones extranjeras. La Reina Sofía se trasladó a Roma en representación de España, debido a su admiración por la religiosa y porque coincidió con ella en diversas ocasiones. Asimismo también viajaron a la capital italiana la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor; el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo; y el Secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Eguidazu, a pesar de tratarse de una ceremonia religiosa.

“Madre Teresa se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos”, declaró el Papa Francisco en su homilía durante la eucaristía que ofició tras elevar a los altares las reliquia de la quien fue Premio Nobel de la Paz en 1979 y fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en India.

Sin embargo, sus elogios hacia la monja no acabaron ahí. Ante un tapiz enorme que presidía el altar y que representaba a la Madre Teresa con su característico sari blanco orlado de azul, Jorge Mario Bergoglio también dijo en referencia a la religiosa: “Que esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión”.

La Reina Sofía se protege del sol, este domingo, en la canonización de la Madre Teresa en el Vaticano. EFE

Para seguir su ejemplo, tras la misa, el Vaticano anunció a través de un comunicado que ofrecería un almuerzo a base de pizza a mil quinientos pobres venidos de las ciudades italianas de Milán, Bolonia, Florencia y Nápoles, que fueron trasladados expresamente en autocares para participar en la ceremonia de canonización y después disfrutar de la comida.

La plaza de San Pedro también se convirtió este domingo en una auténtica Torre de Babel, con fieles de todas partes del mundo. Las banderas que portaban algunos delataban su procedencia: India, China, México, Reino Unido, Macedonia, España… Tampoco faltaban las pancartas de elogio a la ya santa –“la madre de los pobres” era la leyenda más repetida-, y los paraguas para protegerse de un sol de justicia. El calor era sofocante.

Tres mil agentes se desplegaron en la zona para garantizar la seguridad y supervisar una a una las personas que asistieron a la eucaristía. Para ello se habilitaron tres accesos, que se abrieron a primera hora de la mañana.

La Reina Sofía saludó al pontífice antes del inicio de la ceremonia, y también a la madre superiora general de las Misioneras de la Caridad, la hermana Mary Prema. Precisamente, la fundación de la Reina Sofía colabora con dicha congregación en España, y ella misma coincidió con la religiosa albanesa en los años 1986 y 1987.

El proceso de canonización de Agnes Gonxha Bojaxhiu -el nombre real de la madre Teresa- ha sido uno de los más rápidos de la historia. Se inició en 1999, tan sólo dos años después de su muerte y sin respetar los cinco que estipula el Código de Derecho Canónico.

Por otra parte, Francisco, el Papa que la ha canonizado, pasará a la Historia por ser el pontífice que más santos ha proclamado: 840 en total desde que llegó al Vaticano en marzo de 2013. Ha superado el récord establecido por Juan Pablo II, con 482 santos canonizados durante los 26 años de su pontificado.

Fuente: El Mundo

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