Piden agregar un anillo al símbolo de los juegos olímpicos

La organización Vida Silvestre lanzó una campaña que exige el reconocimiento del sexto continente para generar conciencia sobre su vulnerabilidad. De qué se trata esta iniciativa.

Brasil. La Antártida es una de las zonas naturales más ricas del mundo. Una región protegida, gracias a diferentes tratados y acuerdos establecidos, con una historia larga y épica, donde se mezclan sus primeras exploraciones que datan de la época de las colonias hasta los posteriores desarrollos de investigación científica y de cooperación internacional. Tiene una superficie de alrededor de 14 millones de kilómetros cuadrados -un tamaño superior a Australia y menor que el de América del Sur- y su nombre deriva del término griego antarktikos, que significa “opuesto al ártico”.

Pero es tiempo de que su identidad quede clara. Una nueva iniciativa de la organización argentina Vida Silvestre lanzó la campaña “Un Anillo Más“, que busca que se reconozca a la región como sexto continente y que se agregue en representación un anillo al símbolo olímpico. ¿El objetivo? Concientizar sobre los peligros que atraviesa debido a los efectos del cambio climático.

Verónica Cirelli, coordinadora del programa Antártida y Océanos Australes de Vida Silvestre, habló con Infobae sobre la iniciativa. Explicó que este año, en ocasión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, donde participan representantes de América, África, Oceanía, Europa y Asia, les “pareció interesante pedir de manera simbólica que se sume un anillo más al logo de la competencia internacional para que represente a la Antártida, ya que es nuestro sexto continente, y es clave empezar a considerarlo como tal para contribuir a mitigar sus amenazas”.

Magui Aicega, una de las figuras del deporte que se sumó a la campaña de Vida Silvestre (Vida Silvestre)
Magui Aicega, una de las figuras del deporte que se sumó a la campaña de Vida Silvestre (Vida Silvestre)

Es que la Antártida es una de las mayores y más valiosas regiones naturales del mundo, y también una de las más vulnerables, como explican desde la fundación. Todos los cambios que sufra su ecosistema afectan de manera directa o indirecta al resto del planeta. Entre los grandes daños que debe afrontar se encuentran la pesca indiscriminada, la acidificación de los océanos y el calentamiento global.

“La Antártida ya no es una región prístina”, aseguró la experta. “La singular belleza de la región atrae a la industria turística mundial, cuyas visitas se concentran en pocos sitios y durante el verano, coincidiendo con la época de mayor actividad biológica de las especies de flora y fauna. Esto causa un impacto que provoca huellas ambientales que se acumulan a través del tiempo”.

Cirelli añadió que la Antártida “es el hábitat de un gran número de especies de flora y fauna, como el pingüino Emperador o la foca de Weddell. A su vez recibe una gran cantidad de aves migratorias que llegan a la Antártida para reproducirse y alimentar a sus crías durante el verano, y abandonan el continente al final de la estación”. De allí surge la necesidad de actuar pronto.

La Península Antártica registró un aumento de la temperatura cuatro veces superior al resto del mundo (Shutterstock)
La Península Antártica registró un aumento de la temperatura cuatro veces superior al resto del mundo (Shutterstock)

La Fundación Vida Silvestre Argentina es una ONG creada en 1977. Su misión es proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable en un contexto de cambio climático. Desde 1988 está asociada a World Wildlife Fund (WWF), una de las organizaciones independientes de conservación más grande del mundo.

La región occidental de la Península Antártica registró durante el último medio siglo un aumento de la temperatura cuatro veces superior al resto del mundo. El hielo marino retrocedió un 40%. La acidificación de los océanos pone en riesgo también el hábitat de la fauna local y el desarrollo del krill, uno de los alimentos principales de los cientos de especies que llaman a la Antártida su hogar, como ballenas, aves voladoras, pingüinos, focas, lobos marinos, calamares y peces.

Según reveló un estudio reciente de la Universidad de Delaware, el pingüino adelaida (Pygoscelis adeliae) podría llegar a perder el 60% del hábitat de su población debido a las alteraciones medioambientales producidas durante el siglo XXI, como las mencionadas anteriormente. La situación es grave y no sólo afecta al continente antártico, sino a todos los ecosistemas terrestres y marinos del resto del planeta.

el pingüino adelaida podría llegar a perder el 60% del hábitat de su población (Shutterstock)
el pingüino adelaida podría llegar a perder el 60% del hábitat de su población (Shutterstock)

Vida Silvestre trabajó de esta manera con ONG, científicos, técnicos y deportistas -se sumaron a la campaña Magui Aicega (ex jugadora de hockey de Las Leonas), Milka Kraljev (remo) y Estebán Durand (Pesas)- para que en conjunto con el fin de “cambiar el mundo para que el mundo no cambie”. Es un mensaje que busca generar empatía; para que las personas despierten y se den cuenta de que las cosas no pueden seguir así.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos para ayudar?

Según Cirelli, lo primero que se puede hacer es interesarse por conocer más sobre la Antártida. “No valoramos lo que no conocemos”, aseguró. Luego, aquellos que tienen la oportunidad de viajar a la Antártida, deben hacerlo de manera responsable (esto aplica desde la elección de la organización con la que se viaja, hasta las conductas en la región).

Además, al asociarse a ONG que trabajan con la Antártida, se contribuye a que se continúe trabajando por la conservación del continente a través de la participación activa en la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), de la Reunión Consultiva del Tratado Antártico y de otras instancias científicas y políticas que conforman el Sistema del Tratado Antártico.

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