Las mamás deberían ser egoístas

 

A lo largo de los años he visto a familiares, amigas y  compañeras de trabajo convertirse en madres y cuando eso sucede, algo se activa en ellas provocando que el amor que sienten por sus hijos se vuelva  gamonal y desmedido.

He sido testigo del desprendimiento de su cuerpo, de su tiempo y hasta de sus cosas para dar sin medida olvidándose de sus propias necesidades. De hecho, muchas mujeres dicen: “aprovecha que estás soltera porque cuando tengás hijos, no vas a comprar nada para ti” y más que un consejo parece una sentencia de vida, porque justamente he visto mujeres que destinan sus sueldos y su tiempo completo para los hijos y la casa pero nada para ellas.

Tengo la convicción que las mamás deberían ser egoístas, si bien es cierto que no soy madre, soy hija y porque quiero ver a mi mamá y a todo el matriarcado de mi familia libre, tengo esta convicción.

Desde niñas nos han enseñado que el egoísmo es un sentimiento terrible que nos convertirá en espantosos seres humanos y sobre todo a las mujeres se nos ha inculcado que nuestra manera de actuar debe llevarse cual “mater dolorosa” que va por el mundo,  sufriendo con total abnegación.

Jamás he entendido porque nos educan así, pero es cruel e injusto, porque al final ese sacrificio y ese desprendimiento no vale la pena. No, no lo vale, los hijos en nuestras ansias de crecer olvidamos su entrega y nos vamos sin pensarlo, cuando eso sucede las mamás se sienten frustradas e incluso traicionadas, al punto en que piensan: “después de todo lo hice”.

Creo que una dosis de egoísmo les haría tanto bien por salud mental de ellas y de sus hijos, de esta manera  podrían disfrutar su maternidad sin sentir culpa porque no pueden dar más.

Sería genial verlas a todas sin atribuirse errores imaginarios que creen que cometen. Ojalá tomaran esa pizca de egoísmo y dejaran de creer que son dueñas de una vida de sacrificios y ataduras.

Lo único que les puedo decir a todas las mamás es que los hijos nunca las dejaremos de querer si se toman un tiempo para ustedes mismas o se dan un “lujito”. Las mamás siempre serán parte de nuestra esencia, siempre serán un pilar de ternura y de refugio. Es imposible dejar de amarlas, y por lo mismo, las queremos un poco egoístas.

 

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