Gracias a Dios el norte está de nuestro lado

Por José David Castellanos

La desfachatez total: “Yo no le dije a nadie que creara una estructura para robarse el dinero o defraudar a las aduanas del país…yo soy inocente” dijo hoy el descarado, ruin, infame y desahuciado expresidente, que sigue dando patadas de ahogado para intentar salir de esta.

¿Cuándo va a entender que intentar dividir a la ciudadanía con toda esa crítica en contra de los Estados Unidos no le sirve de nada? Los guatemaltecos ya sabemos que Estados Unidos está luchando, de frente y hasta más que muchos de nosotros, contra la corrupción. Y yo lo aplaudo, lo agradezco y me gozo porque no muchas veces pasa esto en la historia de un país.

Guatemala, desde hace mucho, ha sido un país que, de alguna u otra forma, responde a las convicciones norteamericanas: ¿cuál es el problema? Estudiar política global y el mundo en que vivimos hoy nos permitirá entender que estando tan cerca de la nación más poderosa es imposible mantenerse en una posición estoica. Sí, somos aliados frontales de los Estados Unidos, respondemos a sus intereses, pero hoy: Estados Unidos es aliado nuestro. Sin la revolución Iván-Aldana, ¿qué futuro podríamos esperar para un país en el que su ciudadanía estaba cómodamente dormida entre la satisfacción y la impotencia de aceptar un sistema cruel para muchos y feliz para pocos? Sí, gracias a Todd Robinson, a Iván Velásquez y a Thelma Aldana todos nos despertamos y hoy exigimos, vamos a la plaza, escribimos, criticamos, aportamos.

Si hablar de política, antes, entre la juventud de mi país no sólo era un tema sin esperanzas en cualquier conversación sino que además la política era vista como un túnel negro, sin fondo y lleno de mafiosos: hoy día miles de jóvenes, entre estudiantes y aquellos que sólo se reunían para compartir cervezas, se han unido, cada uno en su ámbito, por una sola causa: acabar con la corrupción de nuestra patria. Y sí, esto es gracias a que Estados Unidos, la CICIG y el MP le dieron vuelta a las estructuras más viles y descaradas de la tierra recostada en el ande soberbio, de dos mares al ruido sonoro.

Seguir con ese discurso de falsa soberanía no es más que la voz de los que no quieren que se desmorone su status quo. No general, no podrá con nosotros, ya no se trata de Árbenz y la UFCO, se trata de Robinson, Iván, Thelma y todos nosotros contra usted y Roxana Baldetti.

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