Nuka: la primera foca robótica terapeútica

Tokyo. La foca «Nuka», un robot con forma de peluche, ofrece compañía y asistencia a personas con necesidades especiales, entre ellas dependientes, personas con autismo o mayores. Puede sustituir las terapias con animales, ya que está diseñado para interactuar con el ser humano.

Además, su creador, el japonés Takanori Shibata, cree que puede llegar a «sustituir a los psicotrópicos». Japón lleva a su stand de la «Global Robot Expo», que arranca este jueves en Madrid en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, dos robots ideados para facilitar la vida a personas con discapacidad o con necesidades especiales.

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Para ello, han venido a España dos inventores con sus respectivas creaciones: un exoesqueleto o «traje de músculo» y «Nuka», el bebé foca que ya ha protagonizado un capítulo en una serie de éxito. Shibata es el creador de «Nuka» -nombre comercial que han escogido en España para el robot PARO-, que tiene como objetivo acompañar a personas con autismo, mayores, personas dependientes o con necesidades especiales. A simple vista puede parecer un peluche, pero está dotado con una tecnología que le permite interactuar con cualquier ser humano, mostrando sus sentimientos y emitiendo sonidos.

 Nuka Foca 2

Aunque puede confundirse con un juguete, el 80% de los municipios de Dinamarca han comprado ejemplares de PARO (Personal Robot) para trabajar con él en centros asistenciales, y es que este robot «aporta afecto» a quienes más pueden agradecerlo, según afirmó su creador a Servimedia. Shibata explicó que escogió una foca porque se trata de un animal que «podía ser aceptado por todo el mundo», ya que mientras que siempre existen personas a las que no les gustan los perros o los gatos, esto no suele darse con estos mamíferos. «Buscaba un animal con el que alguien se pudiera sentar en el sofá a interactuar», señaló.

Shibata dijo que «Nuka» «es muy conveniente para las terapias afectivas». Asimismo, aseguró que puede llegar a «sustituir a los psicotrópicos» en terapias destinadas a personas con depresión, ya que «puede estimular el cerebro humano» y, además, «no tiene efectos secundarios». Explicó que, al no tener las necesidades de un animal, es más fácil disponer de él en centros asistenciales. Cuesta alrededor de 6.000 euros y llegó a protagonizar un episodio de una de las series más exitosas en Netflix: «Master of None». Su inventor señaló que ahora su gran reto consiste en introducir PARO en Europa, después de estar comercializándose ya en 30 países.

 

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