Señor Maldonado: ¿y a usted quién le preguntó su opinión o le pidió su regaño?

|Por: Gabriel Alejandro Castellanos|

Corría el 5 de enero y el Presidente Alejandro Maldonado, entre un cúmulo de protestas, se reunió con los alcaldes de Guastatoya, El Rancho y Estanzuela, esto tras la aprobación de los salarios mínimos diferenciados el pasado 31 de diciembre, desatando más descontentos que otra cosa. Sin embargo, en Guastatoya Maldonado perdió los estribos y entre gritos dijo: “aceptan o se quedan sin sueldo”.

Señor Maldonado, tras su exabrupto vienen a mi cabeza una serie de preguntas: ¿Quién se cree? ¿Quién le pidió su regaño? ¿Quién le pidió políticas públicas? ¿Qué necesidad había de exponerse así?

Recuerde caballero que usted no fue electo por el pueblo, por el contrario, fue el cúmulo de diputados quienes lo hicieron presidente, diputados que en su conjunto conforman a uno de los más ruines y viles congresos de la historia. Por ende, usted está legalmente en el poder pero carece de legitimidad en el cargo, recuerde que el pueblo no tiene ni la menor idea de quién es usted.

Yo desde que supe que usted sería vicepresidente supe que íbamos por mal camino, recuerdo muy bien que en una ocasión usted mencionó algo así como que la justicia tardía, no era justicia. Pero cómo se pudo atrever a decir tal aberración, cómo pudo decir eso si fue Magistrado de la Corte de Constitucionalidad, un ente caracterizado por su aletargada tradición al resolver amparos o apelaciones de los mismos, un ente inoperante y políticamente corrupto, del que usted fue parte por muchos años.

Lo que me lleva al tema de “conocedor de la ley” que en su calidad de “magistrado” se suponía que debía ser. Y por esto me refiero al hecho de haber incitado a la creación de una propuesta de salarios diferenciados que la misma Corte de Constitucionalidad había declarado contraria a la ley y que seguramente será declarada de la misma forma una vez más.

Cómo es que se supone que conociendo la Constitución y habiendo sido parte de la Corte de Constitucionalidad que la declaró contraria a los derechos humanos, a los tratados internacionales en materia laboral ratificados por Guatemala y a la propia Constitución Política de la República, se siga prestando para tal show, claro que usted siempre se opuso, pero no está de más instarle a que se adentre un poco más en el conocimiento del derecho laboral y que se permita hacer el trabajo, aunque sea una vez, de quienes fueran sus letrados, quienes le sacaron el trabajo por años.

Quisiera que entienda que su función no es más que la de un simple administrador que debe permitir terminar más o menos en orden el mandato de un binomio de ladrones. Es decir, que usted no es más que el sustituto de un ladrón.

Y si no se planteó ser candidato a la presidencia, ni conformó un equipo de trabajo durante años, ni fue líder de un proyecto político, ni tampoco desarrolló proyectos que le permitieran proponer políticas públicas que, con el apoyo de la población, le hubieran permitido hacerse con el voto de buena parte de la población y terminar de presidente, entonces usted es un simple sustituto. Y con todo eso es inentendible y censurable su “aceptan o se quedan sin sueldo”.

Entienda y hágase a la idea de que nosotros, los jóvenes y las futuras generaciones, lo recordaremos como recordamos a Federico Ponce Vaides, el sustituto de un tirano, aunque acá un poco peor: el sustituto de un ladrón.

Imagen: actualidad.rt.com

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