La primera farmacéutica guatemalteca abrió las puertas de su planta y esto fue lo que pudimos conocer

Lancasco, la empresa líder en la industria Químico – Farmacéutica de Centroamérica, abrió las puertas de su planta de producción a los medios de comunicación, con el objetivo de dar a conocer su operación y estándares de calidad en la elaboración de medicamentos. Desde su fundación en 1927, Lancasco se ha consolidado como una institución de primer nivel comprometida con el cuidado de la salud y bienestar de sus clientes.

Especializada en el desarrollo, fabricación, distribución y exportación de medicamentos éticos, genéricos y de consumo, Lancasco es una corporación farmacéutica de origen guatemalteco, que ha expandido sus operaciones a El Salvador, Honduras y Nicaragua. En 2006 adquirió la planta de producción de Sanofi-Aventis ubicada en la Calzada Roosevelt, donde operan en la actualidad, instalaciones con equipo tecnológico de vanguardia que les permite desarrollar procesos de calidad y cumplir con estándares internacionales.

El amplio portafolio de productos de Lancasco cuenta con distintas líneas especializadas: respiratoria, cardio metabólica y gastro intestinal, una división de consumo con productos como Astroton, medicamentos genéricos, entre ellos el Acetaminofén e Ibuprofeno y la línea OTX, que incorpora varias vitaminas.

El Ing. Luis Rojas, Gerente de División de Lancasco comenta: “Nos hemos distinguido por ser una industria farmacéutica competitiva y sólida, con ética empresarial y un riguroso sistema de calidad. Nos enorgullece estar a la vanguardia en el desarrollo y posicionamiento de productos para la salud, esto nos ha convertido en uno de los laboratorios más importantes del Triángulo Norte”. 

Con una dimensión total de 3,550 mts2, la planta tiene una capacidad de producción de 1.8 millones de unidades de venta al mes. En ella se fabrican distintas formas farmacéuticas como sólidos (tabletas redondas, oblongas recubiertas y sin recubrir), líquidos orales (jarabes, soluciones, suspensiones y gotas) y semisólidos (ungüentos y cremas).

Lancasco enfoca todos los procesos de producción en sistemas críticos de seguridad, que aseguran la inocuidad en todos sus productos. Prueba de ello, en 2011 recibió la Certificación del RTCA 11.03.42:07 de Buenas Prácticas de Manufactura para la Industria Farmacéutica, la más importante de esta industria en la región, que regula los procesos de producción según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Cuenta también con un laboratorio Físico-Químico propio, en donde de manera permanente el departamento de Control de Calidad verifica que los medicamentos producidos en la planta cumplan con todos los requisitos y especificaciones para un consumo efectivo y seguro. Además, las instalaciones tienen una atmósfera controlada, gracias a un sistema de ventilación que captura aire fresco y lo filtra para retirar cualquier partícula contaminante. La calidad de agua es otro factor muy delicado que se verifica, para asegurar que cumple con los parámetros establecidos, ya que se utiliza en el 98% de los procesos.

“Desde nuestros inicios nos hemos apasionado por la excelencia, esto se manifiesta en la calidad y eficacia de los productos que salen al mercado desde nuestras bodegas. Las autoridades sanitarias guatemaltecas nos utilizan con frecuencia como modelo de cumplimiento y eso ha sido de gran satisfacción para nosotros”, expresó Rojas.

Actualmente, Lancasco cuenta con más de 900 empleados trabajando en los países que tiene presencia.

Esta farmacéutica es fuente importante de empleo y desarrollo para el país. Con la integración de varios departamentos como mercadeo, farmacovigilancia, fuerza de ventas, promoción, telemarketing, producción, investigación y desarrollo, genera más de 684 empleos directos. Además, con las operaciones que tienen en Centroamérica generan más de 264 fuentes de trabajo adicionales.

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